martes, 24 de enero de 2012

SUBLEVACIONES SHUAR 1.579 - 1.941





                 “ ¡ Sensible y doloroso es no poder borrar sangrientas páginas de la historia ! ” 


                                                                        LIMINAR 

Poco o nada se ha escrito o investigado referente a esta página de la historia de Gualaquiza, a pesar de que este año 1941 marcara una fecha trágica y un destino incierto para el pueblo shuar. Los acontecimientos de sangre y extrema violencia suscitados en la región dieron inicio a la etapa de colonización masiva; el fin de la rebeldía shuar y el comienzo de su baja auto estima. 

 PRIMERA EPOCA. 

 Dignidad y rebeldía. “Los Shuar han recibido diferentes denominaciones, de conformidad a su ubicación geográfica: Shuar (Ecuador), Aguarunas, Huambizas, Achuales, Condoshi (Perú); su hábitat tradicionalmente han sido las selvas de los ríos Chinchipe, Santiago, Paute, Morona, Alto Marañón, Pastaza, Tigre, Corrientes y el laberinto de cordilleras que conforman los sistemas de Cutucú, Cóndor, Cordoncillo, Yacuambi o Copataza. Los dominios del shuar, de ayer y de hoy, casi en nada han cambiado; según las noticias que dejó el P. Juan Lorenzo Lucero, acerca de los primeros contactos con este altivo hombre de las selvas, delimita su geografía y Etnografía así:”Aquella parte de la cordillera de los Andes que se extiende de Norte a Sur, entre el río Cuenca que llaman Paute y el Zamora , juntándose forman el río Santiago que entra en el Marañón algo más arriba del estrecho del Pongo es el asiento principal de la nombrada provincia de los jíbaros”… De los grupos étnicos de la cuenca del Amazonas fue, el Shuar, uno de los pocos que se defendió de la conquista, y cuantas veces pudo rechazar a esos ambiciosos requerimientos. 
El español inicio sus contactos con el shuar hacia 1535, con el Capitán Díaz de Pineda que descubre Huamboya y Macas, luego conquistadas por el cap. Rodrigo Núñez de Bonilla, en 1540. Entre 1548 a 1549 el cap. Hernando de Benavente se dedicó a consolidar la conquista de los Huamboya y Macas y con este propósito recorre una parte del territorio shuar. …
El Cap. Juan de Salinas de Guinea trajina, en parte, sus territorios y funda las ciudades de Sevilla de Oro, Logroño, Valladolid y Loyola. Por la riqueza aurífera, estos pueblos blancos, prosperan rápidamente y la codicia se vuelve íntegramente a esos territorios. 
El indomable shuar pese a los primeros contactos, rechaza bravamente la ocupación y Kirruba logra coaligar a los shuar del Morona y el Santiago, para acabar con la dominación blanca. En 1599, luego de un cruento asalto borran los escuadrones de los oyaricos serranos y los shuar de la selva, arrasan pueblos y ciudades. En 1600 la real Audiencia de Quito, despacha alrededor de 1.000 soldados españoles para castigarlos, pero la expedición, luego de penalidades, casi extinguida, tuvo que regresar sin haber podido dominarlos. A partir de este año, el shuar se convierte en dueño auténtico de sus selvas y no permite la presencia del blanco en sus bosques. Solamente el misionero, que no admite la derrota por repetidas ocasiones, tratará de reducirlo. Don Martín Rivera y Herrera que pretendía la Gobernación de Maynas, arma una expedición contra los shuar, con 100 soldados y el misionero Raymundo de Santa Cruz; la tarea ingrata de reducirlos tuvo lugar en 1655 y como otras, terminó en fracaso por la resistencia de sus gentes le corresponde al P. Juan Lorenzo Lucero (jesuita criollo de Pasto) esta tarea, en compañía del Gobernador de Maynas don Mauricio Vaca de la Vega, en una expedición previamente armada en 1686, cuando han transcurrido nueve décadas del siglo XVII. La resistencia que ofrecen, nuevamente, no se repite en la historia del Amazonas; en cualquier lugar, lucha por su libertad, con un valor admirable aunque sus enemigos blancos le tachen de traidor, bárbaro, salvaje…
 La citada expedición terminó en rotundo fracaso y se concretó a tomar cautivos a algunos shuar que fueron llevados a la reducción de Maynas. Seguramente esta tenaz resistencia influyó en el criterio de los exploradores, viajeros, cronistas y misioneros, en el curso de los años, para describir física y espiritualmente a los shuar usando para ello términos peyorativos…” Historia Colonial del Gobierno de Macas 1563-1820.- Piedad y Alfredo Costales.
 Posteriormente, al advenimiento de los conquistadores españoles, estos hacen sus entradas al mundo oriental; apoyados por indígenas de la sierra que eran forzados a la expediciones de conquista, ingresan al mundo de la foresta atraídos por la codicia del oro, fundan ciudades y villas, con rimbombantes nombres españoles, se asientan en ellas y comienzan con la explotación de las minas de oro que era lo único que buscaban. Así fundan ciudades como, Archidona, Jaén Valladolid, Nuestra Señora del Rosario, Sevilla de Oro, Nieva, San Francisco de Borja etc. en el territorio sur oriental de lo que hoy es Ecuador, fundan Zamora de los Alcaides, y en lo que hoy es el cantón Gualaquiza cerca de la actual ciudad, fundan la afamada y rica ciudad de Santa Ana de Logroño de los Caballeros. 
Casi todas estas ciudades tuvieron una efímera duración, púes la codicia del oro hacía que el conquistador se desmandara con los indígenas y nativos; hasta el punto que estos se rebelaron y sacudieron el yugo a sangre y fuego. 
Veamos lo que nos dice al respecto el Dr. Juan Chacón Zhapán. …”Por otra parte, la fortuna se encargo de liquidar el asiento minero de Santa Bárbara (Gualaceo) cuando se sucedieron las sublevaciones indígenas del Oriente, cohesionando al vecindario de Cuenca, convertido en adelante, en defensor de la civilización, en la frontera jíbara. Las minas de Santa Bárbara siguieron trabajándose hasta 1579, cuando se iniciaron las rebeliones jíbaras que comprometieron, también, a los indios mineros de la región. 
En este año fue destruida la ciudad de Logroño y los españoles y mestizos muertos”. 5 de junio de 1579 La ciudad de Cuenca se conmueve al tener noticias del levantamiento de los jíbaros en la casi recién establecida ciudad española de Logroño de los Caballeros, fundada en el corazón de la selva en 1.574 por Don Bernardo Loyola y Guinea. Según esta comunicación que se envía al cabildo cuencano, la sublevación alcanza caracteres de suma gravedad, pues no solo se perpetra el asesinato de 23 españoles, sino que la población se ve cercada por los jíbaros, habiendo cundido el levantamiento por toda la región. 
Sin pérdida de tiempo el ayuntamiento resuelve que el intrépido Capitán Miguel de Contreras al mando de treinta hombres y llevando consigo una docena de arcabuces vaya en socorro de la ciudad amenazada. El texto de la resolución del cabildo cuencano dice así:… “este Cabildo trató sobre el aviso que dio el general Bernardo de Loyola de que dos mestizos se han alzado en la ciudad de Logroño contra el servicio de su majestad y consigo han alzado todos los indios de la dicha provincia y han muerto veintitrés españoles y los tienen cercados y envían a pedir socorro y questan en gran necesidad .-
Y para el dicho socorro acordaron de quel señor alcalde y Capitán Miguel de Contreras vaya desta ciudad y lleve consigo treinta hombres y entre ellos una docena de arcabuces y que se parta con la más brevedad que pudiere, y el dicho señor Capitán y alcalde lo acetó “ …En este Cabildo se acordó que para el dicho socorro vaya a Tiquizambe y tome una botija de pólvora y que la tome de la persona que la tuviera y lo traiga luego con toda diligencia y comida para el pueblo, y se le de comisión para ello en forma” * ( Libro V de los Cabildos de Cuenca año 1579-87). El Capitán Contreras luego de tener la pólvora traída de Tiquizambe (Tixán), cabalgó con los treinta hombres hacia la ciudad de Logroño, encontrando de ella solo humeantes ruinas y cadáveres insepultos, no encontraron habitante alguno de los indios y naturales estos se habían retirado selva adentro. Retornó a Cuenca sin haber podido auxiliar a los españoles ni dar el escarmiento a los alzados. Así mismo de Loja y Zamora informados de este alzamiento, de los cien españoles sumados a los de Cuenca, que acudieron a Logroño para sofocar a los insurrectos, murieron siete en el paso de un río mientras los culpables se deslizaron en canoas aguas abajo hacia el Marañón. (Entonces fuimos España.- Eduardo Muñoz M. p.262).
Esta tragedia que tanto conmovió a la ciudad de Cuenca (eran vecinos de Cuenca los españoles muertos en esta sublevación) cerró el capítulo de la conquista de la región de los jíbaros; habrán de pasar muchos años para intentar nuevamente la reconquista de esta rica región oriental; y muy en especial de la Ciudad de Logroño de los Caballeros que se convirtió en una obsesión por su riqueza aurífera. Los nativos se rebelaron y no toleraron más abusos de los españoles, solidarios con los esclavizados indígenas de la sierra para 1.599 destruyeron varias ciudades fundadas en el corazón de la amazonia, que desaparecieron para siempre sepultadas por la selva y el olvido, esto sucedía antes del exterminio casi total de los indígenas mitayos; púes según un informe al Rey elevado por la Real Audiencia de Quito, en relación al procesamiento penal, a Salinas Loyola, se decía: “que le parece bien que se sepa que en veinte años, después de la conquista y población de Yaguarzongo, de veinte mil indios y más que se descubrieron, no había al presente más de cuatro o cuatro mil quinientos a lo mas”. (Jorge H. Rengel.- historiador Lojano).
 Esto sucedió a la muy rica y bien nombrada ciudad de Santa Ana de Logroño de los Caballeros en 1579, en ella se produjo un primer levantamiento o rebelión logrando expulsar de su territorio a los españoles asentados en la región; la razón ya lo dijimos; el abusos que estos cometían en contra de indefensos indígenas serranos que los habían esclavizado inhumanamente para satisfacer su ambición de oro; y, la molestia que su presencia causaba a su propia nación jibaroana; pues los españoles viendo exterminarse la mano de obra de indígenas serranos en sus minas, no descuidaron “ranchear”, esto es secuestrar a nativos amazónicos para dedicarlos a la terea de extracción del codiciado metal; tarea que les fue casi imposible; y, logrando únicamente la rebelión de este pueblo; y, su consecuente expulsión.

 Este primer levantamiento o alzamiento de jíbaros fue sucedido por otro en 1606, que despobló la ciudad de Sevilla de Oro. El éxito que estos nativos orientales tuvieron en varios levantamientos en contra de los españoles; y, en defensa de su libertad, les dio confianza hasta el punto que decidieron incursionar en ciudades grandes como Cuenca., Al respecto nos cuenta…Vázquez de Espinoza que asegura que, en 1621, los jíbaros entraron a la Sierra, por Cuyes y conquistaron este poblado y también Fondor; después de este asalto, la frontera oriental de la provincia de Cuenca había caído en poder de los salvajes y ya no había “cosa segura”. La misma ciudad de Cuenca se vio amenazada por los jíbaros… Fray Antonio Vázquez de Espinoza. Compendio y Descripción de las Indias Occidentales, cf. Víctor Manuel Albornoz, Cuenca a través de cuatro siglos I, 161. Triste fin tuvieron los primeros asentamientos españoles en nuestra región; a cuya ruina contribuyeron principalmente las mismas pasiones que casi siempre inutilizaron las mejores empresas de la nación española en América; la excesiva ambición del oro y el exterminio de los nativos en las operaciones extractivas de este codiciado metal. La furia desatada por los nativos en contra de los conquistadores, puso sobre la región un velo de terror y de misterio; abandonando la misma por más de doscientos años, aunque hubo intentos fallidos de reconquista 

 SEGUNDA ÉPOCA.

 Para 1816, cabalga hacia Gualaquiza, el capitán de conquista José Suero, acompañando al organizador de la expedición Fray José Antonio Prieto; estos llegan precisamente al lugar en donde estaba establecido uno de los pueblos más representativos de la nación jibaroana; los Gualaquiza. 
Recibidos con cautela y curiosidad, estos colonizadores tratan de asentarse definitivamente en medio de este pueblo nativo; pero los abusos la inmoralidad y codicia hace que este pueblo que los recibió con alborozo y buena voluntad, los expulse violentamente y salgan precipitadamente a la ciudad de Cuenca. Esto por el año 1819-20. 

TERCERA EPOCA. 

Pasada la época colonial española, y ya como república, dirigen sus pasos a esta región misioneros de diversas órdenes religiosas, que enviados por sus obispos cuencanos tratan de evangelizar esta tribu, tras estos misioneros, jesuitas los primeros, franciscanos los siguientes y salesianos los últimos; llegaban esporádicamente uno que otro colono de la ciudad de Cuenca, estos con la intención de desarrollar en estas fértiles comarcas siembras y cultivos de algodón, tabaco, paja toquilla, caña de azúcar, etc., cuanto explotar la cascarilla. 
Estos primeros colonos, como los, Cordero, Vega, Quintanilla, Cárdenas, Moscoso, Dávila, etc. fueron hombres cultos, emprendedores que lograron el aprecio de los shuar; que por motivos de rendimiento económicos de sus entables y las circunstancias del mercado para sus productos que no les era favorable,luego de varios años de establecidos, fueron abandonando en unos casos, en otros vendiendo la tierra a sus trabajadores o nuevos colonos que seguían llegando; y, se retiraron definitivamente a la ciudad de Cuenca. 
La afluencia de colonos pacíficos, iba haciendo que el shuar cediendo posiciones por la abundancia de tierras, se vayan retirando cada vez más del centro que se iba poblado por más colonos mestizos; y asentándose en la periferia, de preferencia a las márgenes del río Zamora.

 Con la llegada ya masiva de colonos, su historia y vida comienza a declinar, convirtiéndose ya en conejillos de indias y motivo de propaganda para el misionero, en objeto de estudios antropológicos para los científicos; y, en sujetos de abuso y latrocinio de parte de ciertos mineros. 

Con el establecimiento salesiano en la región llega una oleada de colonos mestizos especialmente del Azuay y el consecuente problema con los despectivamente llamados jíbaros. 
Cabe hacer constar un reportaje que nos dan la idea precisa de lo que fueron los nativos y la región al ingreso de los primeros colonos, reportaje escrito por testigos presénciales aunque escrito por un misionero. Descripciones que hace un misionero a su entrada a esta misma etnia o nación; la del Padre Allioni: De los mestizos el citado P. Allioni dice: … “la población mestiza, raza formada por el cruce de los blancos con los indios quichuas de la sierra; los mestizos o cholos hablan el castellano, entienden algo del idioma quechua y poseen pequeños lotes de terreno, que cultivan personalmente, con sistemas primitivos”. … “los cholos, que viven una vida propia, las casas o mejor dicho las chozas, son construidas con techo de paja armada sobre cuatro palos de madera. Gran número de ellas no tienen paredes, o son cerradas con madera con un poco de barro, sin piso. Para dormir usan un entarimado con tablas, sostenido con guaduas; la cocina consiste en tres piedras”… “no optan ninguna norma de higiene, tan esencial en estos climas cálidos y húmedos y se puede aseverar que la causa principal de su infeliz estado de salud es al ningún cuidado del cuerpo, la suciedad, la holgazanería y la embriaguez. 
Muy a menudo los misioneros oyen a los shuar frases como ésta: ¿Cómo quieres que nosotros vivamos como estos cristianos, que tiene chozas tan feas, que son tan sucios, que no trabajan casi nada, se embriagan tan a menudo y terminan en riñas? . Si a todo esto se añade que hay numerosos individuos permisivos que vinieron al oriente para vivir únicamente según sus caprichos, gente sin patria, sin oficio, sin moral; si se toma en cuenta, además que no existe autoridad alguna, que no existen leyes, ni tribunales ni policía, se comprenderá que clase de vida llevan estos pobrecitos…”. –Sin comentarios.- 
Al referirse a la raza shuar manifiesta:… es totalmente distinta de la mestiza; y, que vive libre, seminómada, pero ocupando siempre las regiones inferiores del valle.
 Este ensayo pretende sacar a luz mucho de lo que no se ha dicho de este pueblo, en el tema concreto de lo que se denominó la masacre de mineros; y, ojalá algún día se escriba de esta página negra de historia, la verdad en forma totalmente imparcial. Antecedentes nacionales. 

Desde 1935, en que al Ecuador se le impuso un statu quo, el Perú se venía preparando para una invasión a territorio ecuatoriano; de hecho avanzó en la región oriental en forma lenta pero progresiva; y, lo hacía aprovechándose de las circunstancias internacionales ; y muy particularmente por las nacionales. 
Pues la política nefasta de ese entonces ocupaba todo el acontecer nacional y nadie se preocupaba lo que sucedía en la frontera amazónica y los avances peruanos. 
La Cancillería ecuatoriana para 1940-41 estaba representada por el Dr. Julio Tobar Donoso, uno de los más doctos y conocedores del litigio limítrofe que desde más de cien años veníamos arrastrando con el país del sur. El Perú sistemáticamente conquistaba sin oposición alguna el oriente, desde 1905, en que prácticamente nos había impuesto así mismo un retiro de guarniciones orientales; mientras ellos durante 30 años sin cumplir el convenio del 29 de enero del citado año, se dedicaba a la ingrata tarea de conquistar e invadir el territorio oriental del Ecuador. Para julio de 1940, recién preocupa al país las denuncias de avances peruanos a la zona oriental en varios puntos.
 En Octubre de 1941, se supo a ciencia cierta, que la guarnición peruana de Chávez Valdivia, situada en el río Nunpatacaime, afluente del Marañón, había ocupado la desembocadura del Miase en el Nangariza. El 7 de octubre de 1941, la Cancillería ecuatoriana protestó y reclamó el inmediato retiro de las fuerzas peruanas que incursionaban la región del Zamora. La Cancillería del Rímac (Perú), en respuesta del 2 de noviembre, aseguró que según informes del Estado Mayor del Ejército, carecía de verdad la ocupación del Miase y que la guarnición de Chávez Valdivia, no había sido adelantada.

 El 5 de noviembre,”recibieronse noticias provenientes de Zamora acerca del apresamiento en el río Nangariza de 13 ecuatorianos, que se habían dedicado hacia mucho tiempo, a lavar oro en esa región. Días más tarde se nos informó así mismo que los soldados peruanos ocupaban la confluencia del Nangariza en el Zamora y que los trabajadores de la Zamora Mines Corporation habían abandonado sus labores, a consecuencia del temor de nuevas extorciones del ejército peruano”. 
17 de Noviembre.- Se comunica que el Canciller peruano ha manifestado que el apresamiento de mineros ecuatorianos no fue conocido por la Cancillería Peruana; y, que se había puesto en libertad a los lavadores de oro ecuatorianos y que la incursión en el Nangariza se efectuó sin conocimiento, ni autorización del Gobierno peruano. Los lavadores de oro ecuatorianos apresados, tardaron mucho en regresar al país; juzgándose que se mantenía la ocupación peruana. La Cancillería ecuatoriana carecía de medios propios para cerciorarse de la veracidad de los datos que proporcionaba el Perú; por lo cual no cesó de reclamar, aunque sin fruto, que el Comando del Ejército ecuatoriano mandará individuos de confianza.
 Por su parte la Cancillería acudió a la abnegación y solicitud de los padres salesianos, quienes enviaron a uno de sus misioneros, el Rdo. Padre Carlos Simonetti, a informarse in visu acerca de si era o no verdadera la desocupación. El P. Simonetti, encontró una colonia agrícola de peruanos establecida en el río Nangariza.”Pag.- 132-133.La Invasión peruana y el Protocolo de Río.- Julio Tobar Donoso. Ex Ministro de RR.EE..- 1945

ANTECEDENTES LOCALES.
 Desde 1935 a 1941 Gualaquiza acoge una oleada de mineros que se vuelcan tras el codiciado metal que los atrajo a las orillas del río Zamora a buscar oro en sus apacibles playas. “…En la actualidad, a causa del subido precio del oro, tenemos en Gualaquiza un número crecidísimo de mineros, como población flotante; ya que todos los días es un continuo vaivén.
 Se calcula que los mineros de esta región pasan de mil quinientos Estos han hecho que se haya encarecido mucho la vida y al propio tiempo han dado mucho movimiento y actividad a esta región…” P. Conrado Dardé, diciembre 26 de 1934. 
En 1.941 la Patria se encontraba ya inmersa en un gravísimo conflicto limítrofe y bélico con el Perú, los mineros llegaban a Gualaquiza, huyendo de la pobreza y sobre todo de la recluta al servicio militar obligatorio de su país que tanto los necesitaba para esa hora. 
El oro, codiciado por estos ciudadanos, pudo más que el amor a la Patria. 
En la zona de Gualaquiza, desde el río Chuchumbletza a la unión del Zamora y el Bomboiza; y desde ella hasta la unión de este con el Kalaglaz, los mineros ocupaban las playas del río Zamora, estorbando con su presencia la apacible vida del pueblo shuar, asentado en todo el largo de estos ríos. 

El comportamiento inmoral y abusivo de estos produjo la reacción violenta de los dueños de la floresta; y su consecuente legítima defensa. El articulista Rafael Pezantes P, al escribir sobre el Padre Casiraguhi manifiesta:

 …Le tocó intervenir como pacificador para calmar a los belicosos hijos de la floresta que cansados de los desafueros de los mineros, una noche asaltaron a sangre y fuego sus campamentos y los masacraron…”.Revista Homenaje a Gualaquiza.- Bodas de Oro Cantonales. 1944-1994.

En la revista Orquídea Oriental Gualaquiza 1944-1994, pág. 31, un articulista manifiesta: …para retornar luego a las minas chuchaques, sin un centavo y endeudados hasta la coronilla (refiriéndose a los mineros que derrochaban su trabajo en el pueblo). Así vivieron durante los años del auge del oro, hasta que los jíbaros, cansados de las tropelías de los mineros, dijeron ¡basta!, e imitando los que hizo siglos antes el feroz Quiruba con los conquistadores hispanos, una noche arrasaron a sangre y fuego los campamentos. 
Muchos fueron horriblemente masacrados; otros perecieron arrastrados por las aguas de los ríos y unos cuantos lograron salir vivos a Gualaquiza en donde se establecieron, como es el caso del personaje de esta historia, quién, algún tiempo después, asomó como empleado del ramo de comunicaciones…”. Otro articulista manifiesta: …”La bonanza de las minas, se acabó en el año 1941 cuando se produjo la terrible matanza de los mineros por parte de los nativos, seguramente por los abusos que estos cometían…” Galo Sarmiento A. Revista Anturio.- pág.- 60.- año 1998. 

A raíz de la invasión peruana en 1.941 de nuestro territorio oriental, se uso a este pueblo para acusarle de entre otras una alianza no demostrada con el enemigo, vinculándole la muerte de varios mineros ocurrida en la zona del Tiink-Kalaglás, y desviando así los verdaderos motivos de la sublevación. Esta acusación abrió el capitulo más sangriento de genocidio en contra de la nación shuar que sirvió para que el Estado envíe soldados en son de represión y venganza. Tal vez se pensó que con este pretexto, se daba la oportunidad de acabar por todas con la existencia de este gran pueblo. La recesión mundial provocada por la segunda guerra mundial y muy particular la situación política nacional, como hemos dicho, obligo desde 1934 a un sinnúmero de ciudadanos volcarse como última esperanza a la fiebre de oro en el oriente azuayo, particularmente a Gualaquiza, en donde se asentaron como población flotante más de mil quinientos mineros. 

 TAMBORES DE GUERRA. 

LEGITIMA DEFENSA. 

 En lo referente a la masacre de mineros la verdad se oculto, y no se investigó a conciencia. Sabemos hoy que el militarismo peruano no estaba ajeno a conocer las costumbres y forma de vida del pueblo shuar; pueblo que ocupaba grandes regiones tanto del lado ecuatoriano como del peruano, territorio dicho de paso no delimitado. Estos ajenos a los problemas geopolíticos compartían este territorio con sus hermanos shuar - achuar del lado peruano; el militarismo de la nación sureña de alguna manera logró avanzar muy adentro de nuestro territorio, llegando a ocupar vastas zonas a orillas del Zamora, situación que aprovecharon para con los shuar de su lado incursionar territorio ecuatoriano y azuzarlos a cometer los crímenes que en verdad se lamentó en contra de “indefensos” colonos mineros.

 Es insoslayable otra verdad; los nativos shuar se encontraban cansados ya de los abusos e inmoralidades sin nombre que los mineros les venían causando; abusaban de sus mujeres, de sus hijas, tomaban sus tierras, sus animales, en fin no respetaban de este pueblo nada. Sus conocidas alianzas con sus hermanos shuar del otro lado de la frontera para vengar al enemigo pudieron ser en este año para ellos muy oportuna, y a su manera ejercieron un acto de legítima defensa.

 PROTAGONISTAS.

 Mineros – codiciosos; y, nativos shuar protagonizaron un encuentro de inusitada violencia. Los primeros gente joven que buscaban oro en las riberas del río Zamora, hombres generalmente solos, sin cultura, prófugos de la recluta y miseria de la serranía; que vieron en los segundos un motivo para dar rienda suelta a sus instintos reprimidos; volcaron en el pueblo shuar sus abusos de índole inmoral e ilegal. Mujeres y niñas no se escapaban a sus abusos, huertas y animales no se libraban de sus latrocinios.

 La muerte de varios mineros provocó como hemos dicho la furia y venganza de colonos que injustificadamente sin temor a la ley ni a Dios, se volcaron en contra no solo de hombres shuar, sino de indefensas mujeres y niños; un etnocidio buscado y tal vez planificado desde muy arriba. 
Nunca se busco culpables del lado de los mineros; nunca se investigo sus atropellos, desmaneas e inmoralidades cometidos en contra de este pueblo; únicamente la autoridad local inicio procesos en contra de los nativos, pues solo se creyó la versión de los mestizos sobrevivientes; ningún nativo denuncio el atropello que sufrían ese entonces. 
Muertes y violaciones se pusieron al orden del día, soldados de raza negra ex profeso enviados por el gobierno acompañados de voluntarios colonos irrumpieron las casas shuar disparando a mansalva dentro de ellas; sacaban a las mujeres aún vivas y atándolas a los árboles las violaban. 
La memoria colectiva y la tradición que ha pasado de padres a hijos; rememoran los shuar la masacre de sus hermanos, padres, madres, niños y niñas ocurrida como en otros lugares, especialmente en Tutuza; en donde llegó un grupo de colonos armados de sus famosos máuser, entregados por el Estado para que “colaboren” con esta represión; llamaron a todos los shuar de la región y ofreciéndoles baratijas, ropa, machetes etc., se les pidió que se congreguen; estos totalmente inocentes de los acontecimientos pasados, por su naturaleza ingenua, se vinieron muchos al sitio señalado.

 Una vez congregadas muchas familias shuar, los mestizos y soldados procedieron a ejercer extrema violencia en su contra, los amarraron y condujeron a la orilla del río, en Tutuza. Y de uno en uno, sin ninguna consideración ni por los gritos desgarradores ni por las suplicas, no tuvieron misericordia de estos seres humanos y una vez que les ejecutaban de un tiro los precipitaban de este acantilado al rio Zamora. Niños, jóvenes, mujeres, ancianos; fueron víctimas de este holocausto, sin que nadie escape de esa muerte cruel. Cuando no morían del disparo eran rematados a garrotazos. 
Esto lo saben por que fueron los autores, algunos viejos colonos mestizos que aún deambulan por las calles de la ciudad de Gualaquiza, pero callan y este secreto lo llevarán a la tumba tal vez sin remordimiento. En otra salida de venganza y represión los soldados y colonos, capturaron muchos shuar, hombres y mujeres, que traídos al pueblo fueron encerrados en un “calabozo” para sumariamente fusilarles pero como no hubo ya munición o esta escaseaba mucho; se pensó en quemarles vivos. Afortunadamente también escaseaba en el “pueblo” el querosene; y, en tanto se conseguía este combustible, un shuar logró escapar; y, decidió salir en busca del misionero a Cuenca, (en la Misión solo permanecía el coadjutor Mario Perón C.) increíblemente este shuar llegó a la ciudad a pedir ayuda para sus hermanos de nación; para sus padres y madres que aguardaban el castigo y la incineración. El célebre padre José Corso, tomo la resolución de inmediatamente dirigirse a Gualaquiza a impedir tamaño crimen. Sin descanso, fatigado hasta el extremo llegó a Gualaquiza, directamente se dirigió al calabozo en donde habían sido apilados inhumanamente cosa de 20 shuar; sacó a los cautivos, sin dejar de apostrofar hasta donde su paternidad lo permitía la acción que “ciertos” colonos intentaban en contra de los indefensos shuar. Una referencia a aquello, aunque vaga, nos cuenta el Sr. Mario Perón+ cuando dice:


 …”cuando se produjo la masacre de los jíbaros, salieron más de cuatrocientos mineros a pedir ayuda al ejército y a la misión, el Jefe Político dispuso la captura de todo nativo y cuando habían numerosos presos les puso en fila y ordenó fusilarles, tuvo que intervenir de forma inmediata el director de la Misión pidiendo que revoque la orden ya que solo Dios es dueño de nuestras vidas….Revista de Homenaje al XLIX Aniversario de Cantonización.- 1988.-pág. 32. 

Hay una célebre cueva o caverna cerca de Gualaquiza, en el hoy Centro Shuar Santa Teresita, en esta se oculto la numerosa familia del gran Juan (Maestro) Tsukanká, a donde logró escaparse con sus dos esposas y sus hijos luego de que un grupo de colonos y soldados asaltara su vivienda la saquera y destruyera por completo incendiándola.

En la precipitada carrera, recuerda hoy una anciana hija de Juan Maestro, me dejaron caer los brazos de mi madre, y me quede llorando en el camino, al poco rato llegaban los perseguidores que nos pisaban los talones; y, al verme llorando, uno quiso matarme, pero alguien le dijo que me dejara, que era solo una niña inocente. Mi padre mi madre y mis tiernos hermanos lograron llegar a la peña y ocultarse en la caverna, cerca de la noche escucharon mis lloros y vinieron por mi.- cuenta esta anciana sobreviviente.- en esta caverna pasamos varios días hasta que los colonos y soldados se retiraron al otro lado del río Bomboiza.- Nuestra choza había sido incendiada y saqueada; lo que nos obligó retirarnos monte adentro a construir una nueva choza. Aún viven como hemos dicho viejos testigos y protagonistas de esos crímenes sin nombre, como pervive en la memoria individual y colectiva de sobrevivientes shuar; estos hechos trágicos que marcaron el inicio de una época de total incomprensión y discriminación mutua.
Esto sucedía antes de la tercera oleada de colonos azuayos, iniciada después de estos execrables sucesos, colonos que ya vinieron con otra mentalidad y cultura, la del trabajo honesto, de la paz y el desarrollo. Algunos de estos ciudadanos como lo hemos visto en páginas anteriores, de soslayo han hecho referencia a este lamentable suceso al manifestar palabras como, desmanes, abusos etc., de parte de los mineros que fueron “masacrados” por los shuar.

 Hablar de la masacre al pueblo shuar es tabú entre muchos colonos mestizos, protagonistas de los hechos narrados. Con la cruenta represión de los años posteriores al nefasto año 41, acabaron cientos de años de independencia de los nativos shuar, el terror que vivieron ese año, dejo en ellos una marca que hasta la actualidad ha sido imposible borrar; y, los esporádicos encuentros armados entre colonos invasores y esta aguerrida nación asediada terminaron; el terror de la represión hizo que se alejen mucho de lo que fue su hogar, y sus tierras abandonadas comenzaron a ser ocupadas por colonos quichuas y mestizos. Todo su espíritu guerrero y autoestima se vino totalmente abajo.

 Reacciones.-  El pueblo shuar no comprendía lo que estaba pasando, no podía reaccionar ante tanta e inesperada violencia, no sabían a quién acudir; el misionero los había abandonado a su suerte, poco o nada lograron hacer los tutores legales de este pueblo; que se sumieron también en silencio cómplice. No lo denunciaron al mundo, no escribieron de ello en su famoso Bolletino Salesiano; o al menos quién escribe este ensayo nunca lo leyó pese al interés de esta investigación. Hoy nos preguntamos ¿por que los salesianos callaron, por que los salesianos no protegieron a sus representados? ¿Por qué el Director de la Misión no se encontró presente en lo más duro de la represión? A este pueblo no le quedó más que usando la lógica, retirarse a lo más apartado de la selva, en donde no pueda ser encontrado por sus perseguidores y etnocidas. Dejaron sus huertas, sus chozas incendiadas y los pocos que quedaban se refugiaron selva adentro.

Repercusión.- Cuando las aguas volvieron a su cauce, cuando la paz a la región estuvo asentada y apacible, nuevamente comienzan a llegar investigadores extranjeros, pero de etnias y culturas ancestrales; llegaron en busca del shuar, o como ellos llamaban “jíbaros” para conocerlo y hacer de estas investigaciones libros y libros que daban dinero y fama a sus investigadores, a costa de la información que de los Jíbaros obtenían; nunca se interesaron tampoco de los que les sucedió a raíz del año 1941 , ni los shuar, querían contar lo que les aconteció. 

Una de las grandes investigaciones etnológicas hechas por un ciudadano español que convivió con los shuar por cinco años, describe a este Pueblo, en su aspecto psicológico su forma de pensar y su relación con las bebidas narcotizantes como es del natema; y de ellos dice: … “En cualquier caso, la cultura de los shuar como está descrita, ahora pertenece ya en su mayor parte a la historia. Personalmente, yo lo considero una pérdida, emocional y científicamente, y solo espero que estos débiles esfuerzos ayudarán a preservar un documento de lo que un tiempo fue un estilo de vida extraordinariamente distinto." Afortunadamente para ellos, es una etnia que ha sobrepasado el peligro inminente de etnocidio (genocidio) físico, (lo subrayado es mío) ya ha "doblado la esquina", y hoy está creciendo el número de individuos shuar que cada día asumen más el sistema de valores occidentaloide, proceso de aculturación que ha supuesto la desaparición física (no tan solo cultural como es el caso) para otras etnias amazónicas.

 Desde el punto de vista geográfico, pues, ocupan un territorio de unos 30.000 Km2 al sudoeste del Estado ecuatoriano… .... Frente a tantas presiones externas, los shuar que habitan en la línea fronteriza con los colonos mestizos están sumidos en un profundo estado de anomia, que se refleja, por ejemplo, en el 70% de la población indígena que manifiesta elevados niveles de angustia (datos originales de las investigaciones etnopsiquiátricas que han realizado especialistas del equipo interdisciplinar que he coordinado, los psiquiatras Dr. Joan Obiols y Jorge Atala).

 Era el año 1994 cuando pude escuchar una conversación realmente interesante entre dos hombres shuar de avanzada edad. Se podría decir que viven inmersos en una anomia cultural que son capaces de expresar verbalmente. Uno preguntaba al otro: "¿Será cierto que existe el Arútam? ¿O no ha de ser cierto?". 

El Arútam es la expresión animista de la temible fuerza de la selva en la cosmovisión shuar. La duda cultural y sobre las propias percepciones se manifiesta en forma de neurosis ansiosa y de anomia grupal, en términos literales de un informante: "...los shuar eran como pájaros de la selva que vivían picando, libres.
 Ahora se han puesto dentro de una jaula hecha por los misioneros y la jaula se está rompiendo, y los shuar no saben como hacer. No saben ni salir -les gusta demasiado tener la comida en la comedera sin luchar como antes- ni saben cómo quedarse dentro. 
Antes, los abuelos, vivían tranquilos. No había síndicos, ni presidente, ni federación, ni ganado. Sólo hacía falta comida, divertirse y luchar. Y eso era todo. Vivían tranquilos antes"… Efectos a largo plazo del acontecimiento. ¿Qué cambios ocasionó? Los efectos que devinieron a largo plazo luego de los hechos narrados y ocurridos en el año 1941; han sido drásticos para este Pueblo. 
Corridos de sus tierras, asustados, menguados; tuvieron desde entonces y para sobrevivir en el mundo moderno adaptarse de diversas maneras: Los viejos shuar comentan, que los jóvenes no viven las mismas experiencias ni hacen los mismos sacrificios que sus padres y abuelos cuando eran jóvenes; debidos dicen a las comodidades modernas, hay quienes ya nunca han ido de cacería o pesca, han recogido ni cortado leña, acarreado agua ni cuidado las huertas como sus antepasados. 
No les gusta hablar el idioma o lengua shuar, les da vergüenza, quieren ocultar su personalidad; odian escuchar la historia de su pasado, de su gente; y, cuando pueden dejan su pueblo y familia para emigrar a las ciudades grandes o al exterior. 
A diferencia de los jóvenes de antes, no contribuyen al sustento de sus familias; y, tienen de modelo el mundo mestizo, y de este lo peor. 
De todas formas dicen no podemos aislar a nuestras familias ni al Centro del resto del mundo, ni tampoco podemos regresar a la vida que llevaban nuestros antepasados. 
En esto radica el dilema de la nación shuar: Como aferrarse a sus tradiciones y valores de grupo particular y al mismo tiempo adaptarse al cambiante mundo exterior. Respecto al futuro de la nació shuar existen dos teorías bastante respetadas: La primera predice de plano la inminente desaparición de esta cultura en la corriente dominante de la vida moderna. La segunda es más vaga, menciona discretamente el proceso de aculturación con una mezcla bien meditada, de “lo mejor de lo viejo y lo mejor de lo nuevo”, esto es que el shuar conserve lo típico de su artesanía, lo pintoresco de sus viviendas, lo sensato de sus creencias medico-naturales, y que vea las cosas a manera del mestizo, adaptándose y exigiendo derechos constitucionales, procurando conquistas legales para la protección de su nación, como lo están haciendo lideres consientes de este pueblo, con nuevas organizaciones propias y autónomas que ya se apartan del proteccionismo y paternalismo que sus tutores legales los misioneros los habían acostumbrado, quitándoles totalmente su rebeldía y auto estima.

 LA MINERÍA 

 Es el tema más actual que esta fraccionando más al Pueblo Shuar; unos a favor otros en contra, unos usados por los mestizos “ambientalistas” y ciertos “lideres”, como caballos de batalla, para simplemente decir un si o no irreflexivo a la minería técnica a gran escala, otros usados por la empresa transnacional que les ofrecen el paraíso; y el “bono del trato justo”; algo denigrante, ofensivo a la dignidad del ser humano, del pobre y necesitado ciudadano que es comprado por un “bono”(dinero de caridad); prácticas que desdicen de la seriedad y respeto que estas compañías mineras deben tener para con los ciudadanos especialmente shuar.

 Esta no es forma de razonar con el shuar, es humillarle ofreciendo dinero a cambio de su apoyo, a cambio tal vez de la venta o traición al hermano shuar.
 El shuar tiene como todo ser humano capacidad propia para discernir lo bueno y lo malo, lo que le conviene como persona o como nación, lo que así mismo no le conviene; pero para llegar a ello, se debe socializar el tema, hacerle mirar la conveniencia o inconveniencia de la minería a gran escala; pero comprar su conciencia, aprovecharse de su pobreza o necesidad, es una táctica ruin y anti ética. 
El paternalismo es una de las causas de subdesarrollo del pueblo shuar; esto ha impedido su desarrollo y progreso independiente y digno.
 Esta modalidad criolla del “trato justo” (paternalismo recalcitrante y odioso) implementado por una compañía minera, es lo que repugna a la conciencia ciudadana; y aleja el dialogo, la aceptación tal vez a ceder al desarrollo minero sustentable.
 Por último en esa viveza criolla está involucrando al INDA, que continúa dando y otorgando adjudicaciones a colonos que jamás tal vez conocieron los territorios que hoy pretenden, jamás tuvieron ni tienen la intención de afincarse en ellos para trabajarlo, para hacerlo producir; sino solo y en el mejor de los casos deforestarlo y luego como está sucediendo, darlo en venta a una compañía minera; y luego emigrar si no al pueblo de donde un día vinieron, al exterior; y, claro esta, en perjuicio de la nación shuar, única señora y soberana, dueña inmemorial de estos vastos territorios que para ella son su despensa, su supervivencia futura y su vida misma. Los colonos que un día ocuparon las tierras shuar en forma nada legal, si desean volver a su natal terruño, deben simplemente devolver estas tierras a sus legítimos dueños; y, si no trabajarlas y contribuir al desarrollo cantonal y nacional; y, no traficar con ellas en perjuicio del nativo. 
Ellos tienen la prioridad y la primacía para ser adjudicatarios legales de sus propios territorios; esto es lo que debe entender el INDA, y por ende el Estado. La Shuar también forma parte de la Patria.

 A estas prácticas ilegales es a lo que se deben oponer las personas consientes, los “ambientalistas” mestizos, a estos oportunistas traficantes de tierras que obtuvieron y pretenden adquirirlas en forma ilegal, enriquecerse con la especulación y el tráfico de ellas en su propio provecho; y, en perjuicio de todo un pueblo.

 “SOMOS LO QUE SOMOS GRACIAS A LOS SALESIANOS”.

 Es la frase o eslogan favorito de una de las dirigentes de turno de la organización shuar de la parroquia Bomboiza; “educada” esta por los misioneros salesianos, proclama en su defensa este dogma. 
Por ello nos preguntamos:
 • ¿cuanto han logrado los misioneros salesianos en los 115 años de permanecer en su vicariato? 
• ¿Han logrado su objetivo principal, esto es evangelizar y tutelar legalmente al pueblo shuar?
 • ¿Han logrado como tutores legales de este pueblo, hacer que se respete su territorio?
 • ¿Están la orden misionera salesiana en las mismas circunstancias económicas de las que vinieron; de pobreza, castidad y obediencia?
 • ¿La evolución personal y vocacional del misionero es la misma de antaño que la actual? 
• ¿Justifican su presencia misionera en la obra evangelizadora y educativa que se han propuesto? 
• ¿Hace falta el mea culpa de los salesianos a la nación shuar? 
• Han logrado la unidad y de esta nación; o están contribuyendo a que se fraccione cada vez más por asuntos materiales y territoriales. 
• ¿Es acertada la opinión del Dr. Quezada R. cuando dice… …“La etnia shuar ha sufrido, desgraciadamente, la alienación por la influencia negativa de los salesianos”Dr. Alberto Quezada R. Foro de Historia.- 10-13 dic. / 1986. Cuenca.

 ¿HABRÁ UN NUEVO LEVANTAMIENTO SHUAR? Ha nacido una nueva organización shuar, llamada Asociación Shuar ARUTAM, se le ve más fortalecida y seria que otras similares, con líderes mucho más capaces que los tradicionalmente conocidos.
 Esta Asociación agrupa varios centros shuar, los más grandes; y, están organizados de una manera más social y disciplinada. Ocupan una gran extensión territorial que siempre ha sido suya; y, coincidentalemente en buena parte este territorio se encuentran las minas de oro - cobre etc. que el Estado ha concesionado a una empresa trasnacional minera.
 La Asociación ARUTAM adscrita a la gran Federación Interprovincial de Centros Shuar (FICSH); ha manifestado que lucharan hasta las últimas consecuencias para impedir que en su territorio ingrese una máquina a desbrozar y destruir su hábitat; que solo aspiran ha vivir en paz y en un ambiente sano como lo han hecho por cientos de años; y, por que así lo garantiza la constitución de la República. ¿Sabrá el Estado respetar el derecho de esta nación? ¿Se enfrentará el Estado o alguna Cía. minera a él para dar paso a la extracción de los codiciados metales, de forma agresiva y a gran escala, ignorando la existencia del shuar? Esto esta por verse.

 Estas son unas pocas interrogantes que no hacemos actualmente y la respuesta salta a la vista para quienes hemos vivido en la región; para colonizados y colonizadores que han vivido en paz palpado la realidad, como el autor de este ensayo, que ha permanecido más de veintidós años en Gualaquiza, interesándose he investigando la historia de este Pueblo de Valientes, mirándoles como iguales, como seres humanos y ciudadanos ecuatorianos que merecen el mismo tratamiento social, legal, y espiritual que todos quienes vivimos en este país.
Fuentes de información. y Bibliografía.-
 Para la realización de este ensayo el autor se ha valido de una investigación de campo y de la larga permanencia en el Cantón, donde los actores, esto es el “Pueblo shuar”, ha sabido confiar sus problemas y su historia a quién ha sabido apreciar sobremanera su cultura y personalidad. Los ancianos de este Pueblo han sido las principales fuentes de información, púes preocupados por su futuro y el de sus hijos han abierto su Yo para expresar sus preocupaciones. No han faltado fuentes bibliográficas de información, como son estudios muy serios aunque desafortunadamente de investigadores extranjeros, pero de ellos tenemos la total imparcialidad para describir y descubrir el interior de esta etnia y nación. Importante son los estudios etno- lingüistas y animistas de uno de los más grandes investigadores del Pueblo Shuar; el Dr. Rafael Karsten, que estuvo en este pueblo por la década de los años 1910-20. Los años 1934-1941, se han investigado en la obra escrita por el Ex Ministro de RR.EE. de ese entonces, el erudito y patriota Dr. Julio Tobar Donoso, y su libro “La Invasión Peruana y el Protocolo de Río” publicada en 1945. No se puede soslayar las investigaciones de este mismo tipo hecha por los propios misioneros salesianos que fueron los tutores legales de este Pueblo; y los responsables de lo que en verdad son y serán por mucho tiempo. La publicación de memorias misioneras hechas en tres grandes tomos con el nombre de “Los Salesianos en la Amazonía”, por el compilador P. Bottasso, abarca un período desde la llegada del misionero salesiano, los problemas de evangelización, de tierras, los convenios con el Estado Ecuatoriano etc.etc; hacen de este documento bibliográfico, como también el Libro publicado por la Casa salesiana en Honor a Don Bosco Santo, magistral obra de compilación y propaganda salesiana hecha por el Rvdo. P. Elías Brito G (1935); obras de primera mano y de inapreciable valor para los investigadores actuales que quieran conocer más de cerca el mundo Shuar. Así mismo la investigación hecha por el Dr. Alberto Quezada R. y el Dr. Gustavo Vega D. actualmente este último, Presidente del Consejo Nacional de Universidades y Escuelas Politécnicas del Ecuador, publicada en el Foro de Historia.- 10-13 dic. / 1986. Cuenca, da una versión actualizada de la problemática shuar referente a la “Visión del Futuro en la Cultura Shuar”. No ha faltado como se ve, la opinión he investigación del español, Dr. José M. Fericgla, de la Universidad de Salamanca. 


 GLOSARIO DE TÉRMINOS.


 Sublevación. (Del lat. sublevatĭo, -ōnis). f. Acción y efecto de sublevar. sublevar. (Del lat. sublevāre). .- Excitar indignación, promover sentimiento de protesta. 
alienación. (Del lat. alienatĭo, -ōnis). f. Acción y efecto de alienar. Proceso mediante el cual el individuo o una colectividad transforman su conciencia hasta hacerla contradictoria con lo que debía esperarse de su condición. Resultado de ese proceso. Trastorno intelectual, tanto temporal o accidental como permanente. 
 Psicològico. - Estado mental caracterizado por una pérdida del sentimiento de la propia identidad. culturizar. tr. Civilizar, incluir en una cultura. aculturizar. Privarlos de su cultura propia. aculturación. f. Recepción y asimilación de elementos culturales de un grupo humano por parte de otro. evangelizar. (Del lat. cristiano evangelizāre). tr. Predicar la fe de Jesucristo o las virtudes cristianas. 
cholo, la.- Mestizo de sangre europea e indígena. Am. Dicho de un indio: Que adopta los usos occidentales. mea culpa. (Loc. lat.; literalmente, 'por mi culpa'). expr. Culpa mía. loc. sust. m. Entonará un mea culpa público.
 paternalismo. - Tendencia a aplicar las formas de autoridad y protección propias del padre en la familia tradicional a relaciones sociales de otro tipo; políticas, laborales, etc. arútam.-
 El Arútam es la expresión animista de la temible fuerza de la selva en la cosmovisión shuar. genocidio. (Del gr. γένος, estirpe, y -cidio). m. Exterminio o eliminación sistemática de un grupo social por motivo de raza, de etnia, de religión, de política o de nacionalidad. anomia. (Del gr. ἀνομία). f. Ausencia de ley. Psicol. y Sociol. Conjunto de situaciones que derivan de la carencia de normas sociales o de su degradación.