jueves, 22 de diciembre de 2011


MUJERES PIONERAS DEL SIGLO XX




E l que escribe estas notas, tuvo un privilegio del destino, servir mas de veinte años en un lugar tan apacible y hermoso como es la ciudad de Gualaquiza.

Para llegar a la ciudad hace  en ese entonces se requería de no poco sacrificio a pesar de que ya había una carretera; pero solía preguntarme, ¿Cómo llegaban antes  acá  las señoras?.

                El amor a su esposo, el cariño a sus padres, a sus hijos, la vocación de servicio, el deseo  de ver prosperar a un pueblo  casi olvidado en las estribaciones orientales  de los Andes; fue lo que trajo  a estas intrépidas mujeres, ha formar su hogar que nunca abandonaron pese a la nostalgia por la tierra que les vio nacer.
                La suerte y ese mentado destino, me hizo conocer a estas grandes pioneras; pude escuchar de ellas las incontables aventuras, desgracias y peligros, por los que pasaban al trasladarse de sus lugares natales a estas selvas casi inhóspitas  pero que prometían un futuro grande y mejor para los suyos, especialmente para los que estaban por venir.

                Farragosos  e intransitables caminos, solo aptos para las bestias, lluvias interminables, neblinas espesas, fríos inconmensurables, temor al salvaje, a las fieras y alimañas; no detenían a estas valerosas mujeres  de mediados del siglo XX, llegaban a Gualaquiza, salían de ella para retornar nuevamente a donde habían hecho su dulce hogar.

                Viudas unas, solas otras, habían echado raíces profundas en estas tierras cálidas; y, no había poder en la tierra que las  desraizase  de Gualaquiza.

                Acá estaban sus amores, el grato recuerdo de su finado hombre, de sus hijos que se les adelantaban, de sus antiguos padres, que les trajo al mundo. Se aferraron a esta tierra que la hicieron habitable y hermosa, y solo se rindieron a la llamada del Señor. Y hoy descansan en paz en esta  misma tierra.  FDA





Como no recordar el nombre de estas valerosas mujeres, a las que les debemos, si no veneración, extremado respeto; y, me permito mencionar sus nombres, si no es atrevimiento mío; más tal vez olvidarme alguno de ellos por la fragilidad de la memoria.
Todas llenas de bondad y sabiduría, estirpe de valientes colonos.
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-Dña. LIGIA SAMANIEGO.
 -Dña. ALCIRA AREVALO.
-Dña. ZOILA CORONEL.
-Dña. JULIA CALDERON DURAN
-Dña. ESTER LOYOLA.
-Dña. RAQUEL SERRANO.
-Dña. ZOILA IDROVO DE FÁREZ. 

Vaya también este homenaje a las pioneras que aún  se encuentran entre nosotros:
Dña. FILOMENA PESANTEZ DE CORREA. 
Dña. GUILLERMINA CHOCO DE AVILA.
Dña. CELINA ASTUDILLO VDA. DE SAMANIEGO.
Dña. CELINA LLANOS VDA DE LLANOS..
Dña. ALEJANDRINA CALDERÓN   VDA DE JACOME.
Dña. GENOVEVA TORRES VDA DE LEÒN.
Dña. ESPERANZA CHIRIBOGA DE CHOCO.
Dña. GUILLERMINA LOYOLA VDA.DE NIETO .
Dña. CARMEN ALEMAN.
Dña. JESUS ALVARADO.
Dña. CARMELA CORONEL.
Dña. LIBIA AREVALO.
Dña. CRUZ ARIAS.
Dña. AMERICA CORREA  AMAY.
Dña. HORTENCIA LITUMA.
Dña. GERARDINA LOJANO.
Dña. ELVIA LOJANO.
Dña. LUCINDA.CORREA AMAY.
Dña. EUGENIA PULLA.
Dña. ROSAURA  RIVAS
Dña. MARTHA IÑIGUEZ.
Dña. MERCEDES SAMANIEGO.
Dña. MERCEDES SANMARTIN.
Dña. ROSA  ARIAS.
Dña. CRISTINA SAMANIEGO.

La Lista sería interminable.

No faltarán páginas en este Boletín para biografiar a estas valerosas mujeres que trajeron amor y esperanza a Gualaquiza. Pues no solo esto se merecen, sino un monumento que conmemore su  arribo junto al hombre intrépido, y   que forjaron hombro a hombro   un pueblo digno  de vivir.